1992-2004
Martes, 30 de Diciembre de 2008 21:51
Tras el último cierre la radio tomó la decisión de atender las peticiones del Gobierno Civil, quien pretendía conseguir un cierto clima de negociación. Para entonces entre los participantes de la radio, que eran muy pocos, estaba extendida la idea de dotar de continuidad a las emisiones y de olvidarse del tema de los cierres para centrarse en la programación. Esto será un salto cualitativo respecto a la Hala Bedi de la década pasada que más que un medio de comunicación era un movimiento social que dinamizaba de la calle. La intención de darle contenido a la programación hacía que las formas tomasen más importancia de la que hasta entonces se les había dado. Esta fue una de las discusiones más interesantes que hubo entorno a la radio, la que transformó a Hala Bedi en lo que es hoy en día, una radio con programación de tanta calidad como la de las radios comerciales y con una profesionalidad en los medios técnicos que la dotan de un sonido más satisfactorio. La intención de llegar cada vez a más gente hacía imprescindible la necesidad de una radiodifusión de calidad pues para que el mensaje fuese incisivo debería de ser fácilmente audible, que abriera el espectro de radioyentes.
Después de 1992 empieza a atisbarse este cambio en la manera de desarrollar la radiodifusión. Por encima de los cierres judiciales y los debates internos la radio conseguirá emitir de forma regular desde el 29 de diciembre de 1991. Interpelado sobre este tema esto es lo que contestó un miembro de la radio en la revista El Tubo:
“...Si algo ha cambiado, ha sido la programación. De todas formas, la represión nunca ha sido muy dura en el Estado, ha sido muy dura en Vitoria particularmente; los diferentes gobiernos civiles por los que hemos ido pasando se empeñaban en cerrarnos, quizá también nos lo estuviéramos ganando a pulso pues la programación de Hala Bedi era demasiado cortante. Ahora hay muchas radios libres emitiendo en el Estado, cerca de 200 (15 en Euskadi), pero, para nosotros, la única salida es la legalización. Aparte de eso, también nos planteamos un cambio importante en nuestra forma de hacer: no queremos una radio de resistentes para resistentes, sino hacer una labor social, y para ello, necesitamos: continuidad, una adaptación del lenguaje, una programación de calidad, buenos informativos y unos medios técnicos a la altura de las emisoras comerciales…” *11
La evolución hacia una radiodifusión de más calidad arrinconará los viejos modelos de comunicación, y abrirá las puertas a mayor cantidad de oyentes. Tenían muy claro que para hacer un buen trabajo había que sentar las bases teóricas y técnicas entre la gente que realizaba los programas. Con este propósito se organizaron e impartieron cursillos de aprendizaje. Desarrollaron cursos de periodismo y de técnicos. Mientras unos intentaba divulgar los conocimientos básicos de los informativos magazines, etc. los otros estaban orientados a aprender a manejar el equipo de una forma más adecuada y eficaz. La radio tuvo un proceso de profesionalización, en la esfera de la calidad. Cuando alguien aparecía en la radio con intención de hacer un programa, se le pedía un planteamiento inicial del programa que buscaba, se le ubicaba en que franja horaria se emitiría y se grababa el programa cero para corregir los errores. Esto tuvo unos resultados claros de los que los estudios de audiencias de los medios comerciales se hicieron eco. El año 1997 un estudio CIES daba a la radio libre gasteiztarra una media de oyentes superior a 5000, mientras que el estudio anterior lo fijaba en 3000.*12

El cambio hacia una nueva etapa, en la que las radios libres estén cada vez más profesionalizadas y sean más escuchadas por los oyentes, responde a unos parámetros que escapan a la lógica del localismo. Se dejarán atrás las experiencias de la década pasada donde cada pueblo, o cada barrio, tenía su propia emisora de radio para dar paso a emisoras sólidas con la capacidad de competir con los otros medios de comunicación. El miembro de la Agencia de D´Altres Informacions (ADAI) Rolando del Guerra explica este cambio:
“…en los últimos años, sin embargo, estamos asistiendo a un resurgimiento generado por diversas causas: el desencanto y hastío de sectores cada vez más amplios de población hacia la oferta radiotelevisiva dominante; el convencimiento, compartido por muchas personas comprometidas y progresistas, de la imposibilidad de un uso democrático de los media oficiales, dominados por aparatos burocráticos o intereses mercantiles; la aparición y crecimiento de nuevos movimientos y conflictos que exigen un tipo de comunicación menos mediatizado –política y comunicacionalmente- con la audiencia, y finalmente, la reacción contra modelos de vida individualistas, causa de una acentuada fragmentación social y de la destrucción de las red de lugares y rituales de relación que configuraban el tejido de nuestras sociedades. La resurrección del movimiento de radios libres acontece, pues, en un contexto de reapropiación de espacios de socialización: tertulias, ocupaciones, fiestas populares, ateneos, fanzines, revistas, etc. Y dentro de un espíritu de reivindicación del propio ser social y de su protagonismo activo en la configuración de la realidad, en contraposición con el papel de espectador pasivo al cual parecíamos condenados en la era del tele-dominio…”*13
Pero para desarrollar una radio de calidad y más profesional era imprescindible asegurar una estabilidad legal con la que garantizar las inversiones que eran necesarias para ello. Por ello, además de contactar con el Gobierno civil y autonómico, se presentó en el parlamento vascongado una propuesta no de ley en la que se requerían diversas formulas: el reconocimiento de las radios libres como medios de comunicación, realización de un estudio sobre estos medios y la creación de un status jurídico para las emisoras libres. La propuesta fue presentada por Eusko Alkartasuna y Euskal Ezkerra. No solo se buscaba negociar las frecuencias o las potencias de emisión, sino el carácter de las radios libres que tendrían que ser legalizadas para así evitar la presencia de emisoras religiosas o de juventudes de partidos
En esos momentos, en Barcelona, se estaban probando formulas de regularización de las emisoras libres. En el pleno del 8 de mayo del 1992 la propuesta recibió la negativa de PP, UA, PNV y PSOE, pero el PP presentó una contrapropuesta en la que proponían un marco jurídico para regularizarlas. Esta regularización no tenía otro objetivo que el de controlar el espectro radiofónico alternativo, pero estratégicamente no fue mal visto por el colectivo de las radios libres pues adquirían una garantía legal. En la votación final no se aprobó por un solo voto por la no participación de HB en la votación y la negativa del PSOE –especialmente ilógico cuando en Cataluña habían aprobado una resolución parecida-.*14
Desde que
el Gobierno Vasco toma las competencias en materia de radiodifusión
parece ser que la presión sobre las radios libres desaparece. Ello
podría responder a la lógica del poco conocimiento que tenían, y
siguen teniendo, las instituciones sobre las licencias. Hoy en día
estas radios permanecen en una situación alegal que les posibilita
emitir de una forma bastante libre pero que les cierra las puertas
para recibir cualquier subvención oficial. El Gobierno Vasco ha
ejercido en dos ocasiones la concesión de licencias radiofónicas,
si bien, tanto la de 1987 como la de 1989 tuvieron que esperar hasta
1992 para concretarse. Se repartieron 36 frecuencias de las cuales 6
correspondían a emisoras que nacieron al socaire de la radiodifusión
estatal del siglo XX.
Barria
En el 2000, tras reconocer la necesidad de avanzar en el desarrollo de un proyecto comunicativo de calidad y de futuro, miembros de la radio se dieron cita en las jornadas que buscaban fijar el carácter de la radio, así como los mínimos comunes que abarcasen todas las sensibilidades existentes dentro de la radio. La búsqueda de formar un medio de comunicación que funcionase y consiguiese audiencias importantes sin necesidad de estar ligados a grupos empresariales o partidos políticos hace imprescindible una base popular de carácter democrático, intentando huir del sectarismo o dirigismos. Sin embargo, no se fija el objetivo de competir con otros medios de comunicación sino establecer un modelo de comunicación diferente con características propias, que supere las carencias de los medios tradicionales.
La
trayectoria histórica de la radio, se mantiene el objetivo esencial
de comunicación: la trasgresión de los valores establecidos. Por su
parte se fijan parámetros que antes, aun teniéndolos en cuenta, no
se definían. Así en el tema del euskara se fijan aspectos
cuantitativos como cualitativos. Se tiende a garantizar en la
programación un tanto por ciento de programación en euskara siempre
superior a la realidad sociolingüística de Araba, dando igual
importancia a la calidad del idioma. Analizando la parrilla, mientras
que en 1993 el 11% de la misma era en euskara, en 2004 pasaba del
30%. La importancia de la apuesta por Bagazina,
programa euskaldun en formato diario magazín que intercala gran
cantidad de temas, supuso un revulsivo para otra serie de programas
desde donde vieron que hacer radio de calidad no estaba reñido con
el idioma.
Otro
de los factores que salieron de las jornadas de Barria será la
apuesta más ambiciosa en la esfera de la financiación. Si los
socios, para entonces unos 170 aproximadamente, ya eran la fuente de
financiación fundamental de la radio, se busca incrementar de manera
considerable esa cifra. El incremento de la calidad, y la necesidad
de adquirir cada vez más tecnología con la que poder acceder a
esta, producen la necesidad de unos presupuestos ciertamente elevados
y estables. A finales del año 2000 se puso en marcha la campaña666 para
la captación de nuevos socios, que para 2004 habría conseguido 630halabelarris. Otro
de los proyectos, no solo económico, como la apertura del bar Hala
Bedi Taberna. Uno de los temas discutidos e por los miembros de la
radio fue el de la posible aceptación de subvenciones por parte de
alguna institución. Eterno debate en cualquier radio denominada
libre, se dejó claro en sus principios organizativos. No se cerraba
la puerta a recibir subvenciones, siempre que esas no condicionaran
el proyecto comunicativo y filosófico de la radio. En todo caso no
se considerarían como una fuente de financiación estable ni
mayoritaria.
En cuanto a
la programación, también se fijarán las pautas a seguir en el
proyecto de radio alternativa que se buscaba. Una diferencia con la
primera década de radiodifusión se marca en la creación de un
marco común en torno a los principios de la radio. Si en la primera
etapa la iniciativa individual de creación era la tónica general,
en este momento se priorizan las necesidades de la radio a la hora de
establecer la programación:
“…Reconocemos la
responsabilidad del colectivo sobre toda la programación emitida por
la radio, es decir, todo es Hala Bedi Irratia, toda la programación
de la radio debe responder a los principios y fundamentos filosóficos
de Hala Bedi. Por tanto, los programas individuales deben estar en
concordancia con el proyecto comunicativo de HBI y los programas de
la radio (o colectivos), funcionarán y se crearán en base a las
necesidades de la radio. Aunque en etapas anteriores han sido más
efectivos los comienzos individuales, o sea, cuando la
responsabilidad recaía sobre personas concretas y el compromiso era
tomado por propia iniciativa, nuestra apuesta de futuro debe ser
colectiva…” *15
Esto supone un salto cualitativo en una radio como Hala Bedi para
consolidarse como un medio de comunicación solido, capaz de generar,
gestionar y un proyecto comunicativo propio. Si atendemos a
anteriores esquemas se podría considerar a esta radio como un medio
de transmisión del que hacían uso diversos grupos o movimientos
sociales para la difusión de sus propuestas. El hecho de optar por
un formato como el magazin resultó un éxito. La apuesta de la
radio por este tipo de formato propio se reflejó en dos casos
particularmente significativos: Suelta la olla, que empezó
como una iniciativa individual, y Bagazina. Los dos
programas conjugan la elaboración y gestión del programa desde el
colectivo de la misma radio, dando especial importancia a la
consecución de fuentes propias a través de un trabajo de redacción
que implique a todo el colectivo de Hala Bedi. Este trabajo es
imprescindible para poder desarrollar un verdadero proyecto
comunicativo independiente y alternativo. El éxito de un programa
como el de Suelta la olla, que ese emite entre las 10:00 y las
14:00 queda demostrado en los analisis que Blanca Fernandez de
Landa.*16 hace en su estudio sociologico de los socios de la
radio. En él se destaca la distribución de los oyentes através
de la franja horaria, dando como resultado que es la mañana la que
más oyentes tiene, seguida de la tarde, de la noche, y por último,
el mediodía. La realidad choca inevitablemente contra lo que
comunmente se aprecia dentro de las radios libres, donde el mayor
numero de radioescuchas se concentran en franjas vespertinas. Dicho
estudio centra la edad de los oyentes mayoritarios entre 27 y 35
años, cifrando la edad media en 35,12 años.
Sin restar peso a la información, se fijó la necesidad de crear
productos propios en clave de expresión cultural. La posibilidad,
abstrayendose de los grandes eventos culturales, de crear acciones
en formato dramático, hace que la transmisión del mensaje
radiofonico pueda desarrollar caracteristicas de las que se le ha
privado en muchos otros medios. El teatro radiofónico como el de
Bertol Brecht o la famosa “Guerra de los Mundos” de Orson
Welles son unos de los exponentes de que el mensaje radiado en forma
dramática puede llegar a ser tan efectivo como culquier otro.
Respondiendo a esta necesidad Hala Bedi Irratia elaborará en 2004 un
formato,similar al de Welles, en el que se representó un escape en
la Central Nuclear de Garoña, situada a escasos 58 km. de Gasteiz.
Durante toda la mañana del 22 de junio simuló el percance de dicha
central dejando en evidencia la nula capacidad de reacción que
tendrían las instituciones y organismos encargados de gestionar una
catástrofe similar.
Hala Bedi Irratia mira el futuro desde sus nuevos locales, inagurados a principio de 2005. La radio es una de las participantes en el proyecto Arrosa, que pretende crear nexos de unión hacia un proyecto común más amplio, con la intención de integrar una red de radiodifusión entre varias emisoras de toda Euskal Herria. La colaboración con otras emisoras, como Tas-Tas de Bilbo, Garraxi de Altsasu o Uhinak de Laudio es constante. Con Tas-Tas Irratia comparte las desconexiones de los programas Suelta la Ollay Mar de Fueguitos, programa de Gorka Andraka que fué vetado desde la emisora institucional Radio Euskadi.







