Halabedi Zuzenean!


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1983-1987

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Comenzó en los primeros meses de de 1983, aunque su salida a las ondas no llegaría hasta el 6 de agosto de ese mismo año. Los primeros años serán especialmente conflictivos. El movimiento popular que se desarrolló en Vitoria fue muy variopinto y respondía a distintas sensibilidades, por lo que el desarrollo de los acontecimientos tuvo unas características propias.

En torno a la preocupación de varios colectivos sociales y movimientos populares por no verse reflejados en lo medios de comunicación ordinarios se fue creando una necesidad de medios alternativos en los que tomar parte. Para entonces, en Europa, el movimiento de radios libres y autogestionadas estaba suficientemente experimentado. Si en Italia la experiencia había tenido una gran repercusión, aquí habían surgido emisoras como Osina Irratia en Donosti o Radio Paraíso y Eguzki Irratia en Iruña. Los primeros pasos se dieron desde la Asociación de Vecinos de Zaramaga, en esa época metida en la lucha contra los humos y ruidos de Forjas, y desde sectores antimilitaristas. Estos organismos interpelaron a diversos movimientos y personas particulares a quienes les pudiese interesar el proyecto para reunirlos en asambleas abiertas. En ellas se juntaron izquierdistas de todo tipo, la coordinadora de parados, movimientos sociales como las asociaciones de vecinos, grupos contra la violencia hacia las mujeres, grupos marginales o alternativos y gente que se movía de forma libre.

Pese a que en la primera asamblea, en el bar Txusta, apenas se reunieron treinta almas llegaron a ser de hasta doscientas personas en momentos puntuales. Miguel Ángel lo explica:

Años atrás existía el grupo de No Violencia, que se dividió en dos grupos: unos que tiraban hacia un rollo más no violento, y otros que tiraban por un rollo más antimilitarista, era el Colectivo Antimilitarista, que son la gente que ahora, más o menos, forma el Resiste. En ese ambiente del Colectivo, surgió la propuesta de hacer una radio libre antimilitarista en Vitoria. Entonces, se convocó a una reunión a todos los organismos. Durante bastantes meses se sucedieron las reuniones y se fue dando forma a la radio, con la intención de incluir todos los temas del movimiento alternativo, no solo el antimilitar. El problema fundamental de debate era si la radio debía ser cerrada o abierta, y qué normas se iban a poner, o si no se iba a poner ninguna norma. Al final nos inclinamos por un esquema de radio de libertad de expresión total” *1

 

Durante los primeros meses de 1983 todos esos movimientos se empezaron a juntar en los locales de la Asamblea de Parados. Tras ir despejando la cantidad de dudas que la gente tenía sobre el proyecto, se empezó ha realizar una recogida de fondos mediante iniciativas populares. Unos pocos, los que tenían conocimientos técnicos, emprendieron la labor de elaborar unos emisores ya que entonces la venta de ese tipo de material era ilícita. El factor técnico es esencial en el desarrollo de cualquier radio libre.

Mientras, la asamblea se esmeraría en definir todo lo concerniente al funcionamiento de la radio. Así, se decidían los contenidos de la programación, quienes tendrían acceso a la radio, el nombre... etc. En el plano ideológico la discusión de la definición estaba bastante clara:

“…se discutió mucho qué clase de información debíamos enviar y quienes podíamos participar en la radio. Lo que estaba claro era quienes tenían las puertas cerradas: los maderos, fachas y todos aquellos que ya se veían reflejados en los medios de comunicación establecidos. Hala Bedi es para los que no tienen voz en otro lugar...”*2

De esta forma se creo Hala Bedi con vistas a empezar a emitir, en principio con la intención de salir a las ondas durante la festividad de la Virgen Blanca de 1983. Para recaudar todo el dinero para el material y su instalación se vendieron gran cantidad de bonos de ayuda. En los primeros años de andadura uno de los puntos donde más bonos se vendían era en el Festival de Jazz de Gasteiz

Todo se preparo para que el día 4 de agosto de 1983, día de la tradicional bajada de Celedón, una nueva onda de frescor recorriera el cielo gasteiztarra. Se pretendía retransmitir en directo. Dos personas se encaminaron a la plaza de la Virgen Blanca con un par de walkies en la mano y la ilusión del que realiza un acto subversivo. Pero el primer problema de la radió vendría antes incluso de empezar a emitir cuando esta “unidad móvil” fue detenida. Por ello la idea de empezar a emitir ese día fracasará. Por suerte los dos avispados reporteros serán puestos en libertad tras interrogarles constantemente sobre la existencia de un piso donde habría un emisor. Tras el fracaso de ese primer intento se hizo todo lo posible para emitir el día 6 de agosto para la zona de las txoznas. En principio, fue una presentación de la radio en la que una persona se dedicaba a poner música desde un estudio situado en un piso de la calle Nueva Dentro. Mientras que para algunos esa primera emisión fue increíble pues nunca habían escuchado música punk, para muchos distaba mucho de lo que tendría que ser una radio libre, la veían como muy musical y de poco contenido.

Después de la primera emisión hubo un parón que duraría tres meses. Al ser el primer local provisional, el problema a solucionar mas acuciante era el de buscar un piso mas o menos estable. En noviembre tras dejar un piso en la calle Fueros por problemas con los vecinos, se trasladó toda la infraestructura técnica a uno en la calle Santo Domingo. Aquí será donde se empiece a hacer verdadera radiodifusión, y también junto a esta actividad una realidad que ha estado estrechamente relacionada con la historia de Hala Bedi Irratia: la represión. En el año 1984 los distintos cuerpos represivos empezaron a poner sus ojos sobre la radio. Así, desde el cuartel de la Guardia Civil ubicado en el barrio de Sansomendi, se empezó a interferir la frecuencia con unos grandes pitidos, varios miembros de la radio fueron abordados en la calle para ser interrogados y agredidos, recibieron llamadas amenazantes....*3. Todo este acoso culminó el 25 de Mayo, cuando la Policía Nacional se presentó en el piso donde estaba la emisora y tras tomar nota de todo lo que allí se encontraba precintó la puerta.

La orden llevaba la firma de la entonces Gobernadora Civil de Álava Alicia Izaguirre. Esto sería el comienzo de una relación muy estrecha entre la gobernadora y Hala Bedi en la que habrá llamadas en directo de la gobernadora, firmará otras tres ordenes de cierre, tomará parte directamente en los enfrentamientos ocurridos durante las fiestas de 1986...

 

El cierre tuvo una gran respuesta en la ciudad. Las manifestaciones y los enfrentamientos con la policía se prolongaron durante días con un lema claro: libertad de expresión. El día siguiente al cierre un grupo de unas cincuenta personas ocuparon los locales que Radio Vitoria tenía en Pasaje de Postas. El objetivo de esta ocupación no será otro que el de leer un comunicado donde se denunciaba en cierre por parte de la policía y la completa omisión del suceso en los restantes medios de difusión. La respuesta institucional fue la suspensión de la emisión y comunicó a los ocupas que el director de ente no había permitido la difusión del comunicado. Viendo esto los manifestantes decidieron permanecer en los locales como forma de presión. En una de las primeras actuaciones de la neonata Ertzantza, la emisora fue desalojada mediante la utilización de abundante material antidisturbios y métodos nada pacíficos que llevaron a gran cantidad de personas al Hospital de Santiago a causa de los gases lacrimógenos y de los golpes.

La radio dejó de emitir hasta 1985 cuando se montó el equipo en un nuevo piso cedido por el actor Patxi Biskert. Sobre esta sede se acentuará rápidamente la vigilancia policial que, viendo que la radio se estaba convirtiendo en un agente movilizador importante, quisieron atajar el problema con rapidez. Detuvieron a un miembro de la radio, Pelayo, al que tuvieron un año y medio en prisión, mientras que la radio fue clausurada dos meses más tarde. Para entonces la radio levantaba las simpatías entre la gente joven de la ciudad, quienes no dudaban en responder desde las barricadas cada vez que la radio libre era clausurada.

Un atractivo proyecto y el ambiente de la calle hacen que la gente, poco a poco, se acerque a la radio, dándole así la continuidad que necesitaba para remontar cada golpe que recibía. No solo se quería que fuese un medio de comunicación sino que pretendía ser un movimiento social más. Por ello, además de potenciar el debate y la crítica, se buscó que fuese un factor de agitación en la ciudad, el revulsivo que posibilitara la acción crítica. Es un momento en el que en el movimiento social, tras las luchas de la transición, surge un gran desencanto entre la gente y las divisiones en el campo de la izquierda se hace cada vez más aguda. Esa decadencia de los sectores políticos hace que mucha de la gente que no está cómoda dentro de esos parámetros, de estructuras ortodoxas, se acerque al proyecto de Hala Bedi. La radio pretendía dinamizar toda esa fuerza que estaba dispersa dotándole de una capacidad crítica que hiciera mella en la moral ciudadana. Las asambleas eran los marcos donde se hablaba de lo que bullía en la calle, donde se planteaban iniciativas con las que poder dar con propuestas críticas. La presencia de Hala Bedi en la mayoría de las iniciativas populares que se desarrollaron en Gasteiz en esa época responde a ese carácter dinamizador del que hablamos. Así, los conciertos de las txoznas, manifestaciones antitaurinas, las acciones contra el plan de reforma del Casco Viejo, las marchas a Herrera de la Mancha a favor de los presos*4…son innumerables las iniciativas en las que la radio ha sido un agente activo. Pero las que más han dado que hablar son las Fiestas Alternativas y las Procesiones Ateas.

 

Procesiones Ateas y Fiestas Alternativas

 

El principal referente de este tipo de expresiones, inauditas en la geografía vasca hasta entonces, fue la primera procesión atea que se desarrolló en Vitoria en la semana Santa de 1984. A partir de ese año muchos fueron los pueblos y lugares donde la acción contestataria anticlerical empezó a tomar fuerza. Aunque no son menos importantes iniciativas desarrolladas en otros sitios, los focos donde se concentraron las mayores fuerzas en este sentido fueron Vitoria y Pamplona, dos ciudades donde el poder de la religión tenía una notable fuerza. En Azkoitia, en las navidades de 1986, el Belén de tamaño real colocado por el ayuntamiento apareció saboteado; José fue encontrado en la entrada de un famoso club de alterne y el niño Jesús tenía en su bracito el punzante beso del caballo. En Alsasua tras una procesión atea numerosa la puerta de la iglesia fue quemada. *5

 

Una de las cosas que siempre se ha comentado es el hecho de que las procesiones ateas eran convocadas por Hala Bedi. La gente de la radio tomo part

e y organizó dichas procesiones pero no solo era gente de la radio. Los convocantes de estos fastos eran otros como Ateos Reunidos Geyper, Herejes del Norte

, Excomulgados del 36, La Cofradía de los Putos Faroles y Comisión de la Unidad Atea.

 

El objetivo de las procesiones y de las fiestas era claro:

 

“…Pasamos de todo y lo que hicimos fue reírnos de ellos a la cara. Era provocar, reírnos, ironizar, divertirnos a cuenta de lo que se consideraba sagrado y a nosotros no nos lo parecía. Nos parecía una ñoñada…” *6

Sabían que levantarían ampollas porque la iglesia tenía cierta importancia, aunque Vitoria ya no era la ciudad de los militares y los curas que se dejó atrás con la industrialización, tocaban una fibra sensible. Pero también criticaron otros aspectos como lo vasco. Se reían de la construcción de ese imaginario nacionalista, incluso de izquierdas, y criticaban el militantismo. Desde estos parámetros contestatarios no creían en todo ello y lo veían no como un cambio de la realidad sino como una reproducción de esquemas del sistema desde otro ámbito. Utilizaron el humor corrosivo como método de crítica y ello resulto un arma muy productiva.

 

Este tipo de actos conectaban con muchos de los jóvenes que para esa época estaban desilusionados y desencantados con la situación política. Sectores de la izquierda radical se vieron abocados al cambio, en general tenían que adaptarse a los nuevos tiempos. Mucha gente, una generación entera, entró en esas estructuras desde los movimientos sociales y no comulgaban con doctrinas tan cerradas. Sobre todo chocaban en lo cultural, en lo estético, en lo musical…se abría un abismo entre lo establecido y lo que los jóvenes querían. Estaban hartos de los cantautores, los veían como un muermo. Había que innovar, hacer cosas más divertidas, otra manera de pasarlo bien:

“…no queríamos estar esperando todo el tiempo a la independencia o a la revolución, vamos desde ahora a hacer algo que nos aporte realmente, que lo pasemos bien. Queríamos hacer cosas divertidas que nos junten y al menos disfrutemos, desarrollar dinámicas para cambiar las cosas del día a día…” *7

 

Este fenómeno social, de ruptura generacional, no es exclusivamente local sino que es un movimiento que surge por toda Europa apartir de mayo del 68, la dictadura franquista retrasará todo ese influjo renovador en el Estado Español.